Síndrome Post-vacacional: hay remedio

Síndrome Post-vacacional… Estooo…
A ver si después de este ejemplo os resulta más familiar…

«Sonó un zumbido desde la mesilla de noche.
Brrr… Ahora que estaba cogiendo el sueñecillo… – pensó Laura. Abrió un ojo e intentó fulminarlo con la mirada…
De pronto, se oyó un potente ladrido procedente de la calle.
– ¡Mierda, me he quedado dormida! – exclamó sobresaltada.
Se tiró, literalmente de la cama, y maldiciendo a Adán y Eva se arrastró a toda prisa y sin mucho arreglo hacia la calle. Llegaba tarde al trabajo.
Apretó con impaciencia el botón de llamada y mientras esperaba el ascensor comprobó el bolso; las llaves de casa, el móvil, unas monedas sueltas para la máquina de café, un paracetamol para el dolor de cabeza, las gafas de sol para esconder las ojeras…
Al ver que no llegaba decidió descender a pie.
Con cada peldaño que bajaba iba recordando lo “a gustito” que se encontraba hacía tres días bronceándose al sol, arrullada por las olas del mar y abanicada por la brisa atlántica…
Pero la magia se desvaneció al tropezar con Raúl, el vecino del 4º izquierda que arrastraba a Tomás; su hijo de tres años que chillaba y pataleaba como un cochinillo en el matadero. Sin embargo, este hecho tan frecuente en él, hoy estaba revestido de una intensidad inusual.
– Hola Raúl, ¿qué tal? No sabía que habíais vuelto ya.
– Hola Laura. Pues ya ves…, no quiere ir al colegio.
Ella sorteando a sus vecinos se apresuró hacia el portón de salida y con una sonrisa entre dientes, miró con empatía a aquel mocoso impertinente y contestó.
– ¡Pobrecito! Yo tampoco.»

¡Pues sí!, esto que la mayoría de los trabajadores hemos sentido una o varias veces en la vida, es el Síndrome Post-vacacional.

Y es que, después de unas merecidas vacaciones, la vuelta al trabajo y al colegio siempre resulta dura.
La modificación de horarios y horas de sueño, junto con el cambio de las jornadas de ocio y disfrute por las jornadas laborales y las responsabilidades, provocan; como es lógico y normal, desánimo, malhumor y añoranza.
También se pueden experimentar; falta de apetito, irritabilidad e insomnio, además de, falta de concentración, molestias musculares y estomacales.

A priori, estos síntomas son habituales a todas las personas que se incorporan al trabajo después de un periodo, más o menos largo de descanso, y solo podremos hablar de Síndrome Post-vacacional o estrés post-vacacional, cuando estas manifestaciones se agravan o se prolongan más de 15 días.
Aunque los psiquiatras y psicólogos no llegan a un acuerdo acerca de si debe considerarse como tal, la realidad es que, lo sufren el 45% de los trabajadores españoles. De ellos, según señala Antonio Yuste, neurólogo del Hospital San Camilo de Madrid, la mayoría tiene entre 45 y 55 años.

En cuanto a los niños, también pueden padecerla al volver al colegio y su sintomatología es muy semejante a la del adulto; cansancio, irritabilidad, trastornos del sueño e incluso, molestias digestivas.

Está claro que el mejor remedio es la prevención: trabajar en una actividad que nos guste y disfrutar de unas vacaciones relajantes… pero si tu trabajo tiende a estresarte y tus vacaciones han sido demasiado movidas, ahí van…

10 trucos para superar el Síndrome Post-vacacional

(Dedicado cariñosamente a todas las “Lauras” y “Tomases”, que anden por aquí leyendo)

1. Planifica antes de empezar

Dedica un tiempo a planificar un lugar de vacaciones apto para toda la familia. Recuerda que estos días deben suponer un descanso para todos y llevar el alojamiento, la comida y el ocio solucionados, ayudará a que no se vuelva todo caótico y a poder mantener una cierta rutina.

2. Organiza la vuelta

No cometas el error de regresar de tus vacaciones el día anterior de tu vuelta de trabajo.
Ten en cuenta que, el biorritmo o ritmo de vida interno habitual (acoplamiento de nuestro organismo a horarios, comidas, sueño y trabajo rutinarios) va a ser profundamente trastocado, de tal manera que vas a necesitar de al menos 2 días para volver a retomarlo.
Una vuelta de forma brusca al trabajo puede producir una descoordinación entre lo que la rutina nos exige y lo que podemos ofrecer, retrasando el ajuste a nuestra rutina habitual, y por tanto, un Síndrome Post-vacacional.

3. No te obsesiones

No se puede estar deseando las vacaciones durante una mitad del año y lamentarse de que se hayan acabado la otra mitad.
Dar vueltas en la cabeza, una y otra vez al mismo tema solo hará que te sientas peor.
¡No lo permitas!
Vete a dar un paseo, escucha tu música preferida o retoma ese libro que te estás leyendo a ratos…lo que sea con tal de cortar con esos pensamientos.
Además, recuerda que puedes aprovechar los fines de semana y los días festivos, incluso puede que aún te quede algún día libre por disfrutar.

4. Acepta los síntomas

No todos las personas tienen problemas para volver a adaptarse a sus rutinas diarias después de un viaje largo y placentero, pero si tú eres una de ellas reconocer los síntomas te ayudará a poder explicar por qué te encuentras mal, y a no darle más importancia de la que tiene.
El Síndrome Post-vacacional es pasajero.
Una vez hayas encarrilado de nuevo tu rutina, los síntomas desaparecerán.
Es cuestión de actitud y de tiempo.

5. Prioriza el trabajo

No eres un “superhéroe/heroína”. Métetelo en la cabeza.
No esperes llegar al trabajo y empezar a rendir al máximo desde el primer momento. Concédete un tiempo para organizar las tareas que tienes y organízate priorizando las más importantes y urgentes, y comienza por las más sencillas y placenteras.
Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de las vacaciones.
Ponte límites y aprende a decir “no”. Cada cosa a su tiempo. Poner límites te ayuda a asumir el control y hace que las riendas de la situación las lleves tú, no los demás ni las circunstancias.

6. Comparte tus experiencias

Comparte con tus compañeros y amigos las experiencias vividas durante tus vacaciones.
Te ayudará a ir desprendiéndote poco a poco de ese periodo y, como es un tema relajante, puede que te ayude a establecer flujos de comunicación más fluidos con ese compañero que no soportas, o incluso con el jefe.
Nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero te quedará la satisfacción de haberlo intentado.

7. Tu trabajo es importante

Muchas veces no somos conscientes de la verdadera importancia del trabajo; a parte de constituir una forma de realizarte personalmente, es una forma de prestar un servicio útil a la sociedad y de seguir aprendiendo.
Darse cuenta de esto supone dejar de ver la vuelta al trabajo como una obligación y disminuir la posibilidad de sufrir el Síndrome Post-vacacional.
Por otra parte, es importante aclarar que, en el fondo, el trabajo no es más que un medio para ganarse la vida, y poder pagarte, entre otras cosas, las vacaciones que acabas de disfrutar.

8. Movilízate

Practicar deporte de manera regular es bueno para la salud, ayuda a combatir el estrés y el Síndrome Post-vacacional.
Está demostrado que durante el ejercicio se liberan endorfinas; unas pequeñas proteínas que se encargan entre otras cosas de hacernos sentir más felices, optimistas y relajados.
A demás, saliendo a caminar o apuntándote a un gimnasio conseguirás salir de la monotonía de tu trabajo y ganarás en energía.

9. Ilusiónate

Volver al trabajo pensando en que aún te quedan muchos meses para las próximas vacaciones es un error que hará que aún te sientas más desdichado.
Márcate proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo o en él mismo, por pequeños que sean, por ejemplo:
Atrévete a protestar por la silla que te está destrozando la espalda, sacar adelante ese dossier que tienes aparcado, ayudar al nuevo compañero a integrarse, conseguir que tu jefe te salude por tu nombre…
Aumentarán tu autoestima y recuperarás la ilusión de aquél que persigue un sueño.

10. Se positivo

Acepta el hecho de que ya has disfrutado de tu tiempo de descanso y que ahora te toca trabajar.
Pon atención en los pequeños detalles del día a día; unas palabras amables, unas risas a la hora del café, una llamada telefónica de alguien que se preocupa por ti…
Te darás cuenta de todo lo bueno que te rodea.
Piensa en las personas que no tienen la suerte de tener un trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones y afronta las responsabilidades con una sonrisa.
Sonriendo no sólo serás más feliz, sino que crearás un mejor ambiente a tu alrededor.

11. Y los niños… ¿qué?

Los niños disfrutan de unas vacaciones más largas que los adultos por lo que volver a una rutina de horarios, alimentación y actividades en muy poco tiempo puede provocar también en ellos, como he comentado al principio, un Síndrome Post-vacacional.
¿Cómo podemos ayudarlos?
Planifica la reincorporación de forma gradual.
Evita trasmitirles la idea de que retomar la vida cotidiana conlleva algo negativo. No olvides que son grandes imitadores, y si perciben normalidad, ellos actuaran con normalidad, también.
Refuerza lo positivo de la vuelta a casa y al colegio; recuperar sus juguetes, dormir de nuevo en su habitación o volver a ver a sus compañeros de clase.

Pero sobre todo, no le des más importancia de la que tiene y…esto, sí:

¡No olvides dedicar una sonrisa o desear un buen día a todas aquellas personas que hacen del mundo un lugar mejor! 🙂