¿Picaduras a mí?

Las picaduras, uno de los enemigos de las vacaciones estivales. Vamos a hablar de ellas.

Por fin llegó el verano y esas merecidas vacaciones. Entonces, solemos tomar las calles y llenar las terrazas. Nos apetecen los planes al aire libre, los baños y también los paseos por el campo, el río o el lago y la playa.

Pero ¡ay de nosotros! cuando irrumpen en escena los pequeños vampiros zumbantes y las transparentes fantasmas marinas. Me estoy refiriendo, como habréis adivinado, a los molestos mosquitos y medusas.

Pero… ¿qué sabes sobre las picaduras?

  1. ¿Qué es una picadura?

Las picaduras son pequeñas heridas punzantes producidas principalmente por insectos, artrópodos y animales marinos. A través de ellas se inyectan en nuestro cuerpo sustancias tóxicas que actúan, produciendo una elevación de la piel, escozor y picor local (ronchas y habones).

La mayoría de las picaduras de insectos son inofensivas, aunque sean muy molestas, pero Excepcionalmente, puede aparecer una reacción sistémica, de todo el cuerpo, dependiendo del causante, la cantidad de tóxico y la respuesta orgánica.

La mayoría de los mosquitos prefieren a los humanos como víctimas; nuestra piel es más fina y les resulta más sencillo llegar al torrente sanguíneo.

Antes de picarnos “escupen” un poco de saliva, que posee un potente anticoagulante, y favorece que la sangre sea absorbida con más facilidad y fluidez. Esta sustancia es la responsable del rubor, inflamación y escozor de la zona.

  1. Un mosquito muy fiero.

El Aedes albopictus, que así se llama técnicamente al mosquito “tigre”, procede del sudeste asiático, mide entre 2 y 10mm, y tiene la cabeza, el tronco y las patas llenos de rayas blancas. De ahí su nombre.

Normalmente solo puede desplazarse unos 300 metros de su lugar de origen pero la importación de neumáticos, maderas y productos de jardinería de esos países ha hecho que se encuentre entre nosotros.

Comenzaron visitando Cataluña (2004), Comunidad valenciana, Baleares y Murcia, y les gustó. De manera que, sin un pelo de tontos, quisieron conocer el resto de nuestro país. Aprendieron a desplazarse agazapados en los coches y medios de transporte y ahora veranean en casi todos los sitios.

Su principal problema, dejando al margen las molestas picaduras, es que pueden transmitir un número considerable de enfermedades infecciosas como filariasis, paludismo, dengue o chikungunya.

En España, todo hay que decirlo, no se han documentado casos relacionados con su transmisión.

  1. Y del Zika ¿qué?

El virus del Zika es un flavovirus (virus sanguíneo) que se identificó por primera vez en macacos (monos), en 1947 en Uganda durante un estudio de la fiebre amarilla.

Desde entonces, se han registrado brotes de enfermedad por este virus en África, Las Américas, Asia y Pacífico. El primer gran brote se registró en la isla de Yap (Micronesia) en 2007 y en 2015 Brasil notificó la asociación del virus con el síndrome de Guillain-Barré y la microcefalia.

Se transmite a las personas principalmente a través de la picadura de mosquitos del género Aedes, sobre todo el Aedes aegypti en las regiones tropicales. Y es posible también a través de la transmisión sexual.

La infección puede sospecharse por los síntomas (fiebre no muy elevada, conjuntivitis, dolores musculares  y articulares, y cefaleas) y los antecedentes de residencia o viaje a una zona de transmisión activa del virus. Pero su confirmación necesita de pruebas de laboratorio.

La enfermedad es relativamente leve (2 a 7 días) y no necesita tratamiento específico.

En la actualidad no hay vacunas. La mejor defensa es la prevención de la picadura.

  1. A mi sí y a ti no, ¿por qué?

Salir por la noche a tomar una copa a alguna terraza y volver con el baile de Sambito por los picores y hecha un “colador”, mientras que el resto de los amigos no refieren ni un rasguño. ¿Os suena? ¡Qué sufrimiento, por Dios!

Aunque la creencia popular apunta a la dulzura de la sangre como el principal causante de la “atracción fatal”, no deja de ser eso, una creencia popular.

En realidad, son otros los motivos que llevan a estos mosquitos a elegir sus víctimas:

  • El olor corporal: los mosquitos tienen 27 receptores del olor y varios estudios refieren que prefieren el olor a sudor de uno o más días, así como el olor a queso, concretamente el Limburguer cheese. La bacteria implicada en su producción se asemeja a otra que se encuentra en los pies de los humanos, de ahí que les chiflen nuestros “quesos”.
  • El dióxido de carbono: al respirar liberamos CO2, una sustancia muy atractiva para estos insectos. Su liberación aumenta con el ejercicio, embarazo y la edad. Resulta curioso saber que son capaces de percibir las emanaciones de esta sustancia a unos 50 km de distancia de sus víctimas.
  • El grupo sanguíneo: los grupos según su preferencia son de más a menos; el grupo 0, el B y por último el A.
  • El ácido láctico, al amoníaco y los ácidos carboxílicos, que emitimos al respirar o a través del sudor, también tienen su parte de culpa.
  1. La bella medusa

Los científicos afirman que las medusas son una de las criaturas vivientes más antiguas de La Tierra. Según los restos fósiles cuidadosamente recopilados y analizados, han existido hace alrededor de más de 700 millones de años. Estas criaturas viven en las aguas oceánicas de todo el mundo, en diferentes temperaturas y las profundidades que alcanzan varían en función de las especies.

Hoy en día existen más de 2.000 especies de medusas identificadas, y la mayoría de los investigadores creen que hay muchas más que aun no hemos descubierto.

En España, la más molesta es la llamada carabela portuguesa.

La medusa realmente no pica, posee un mecanismo de defensa natural, y reflejo (no tienen cerebro), el cual, cada vez que se ven amenazadas o entran en contacto con agua dulce, libera como un resorte un líquido muy irritante o toxina que se inyecta en la piel.

En virtud de este mecanismo, el veneno sale de las cápsulas de los tentáculos (nemacistos) aunque esté muerta o en trozos.

  1. Más vale prevenir…

El verano es un tiempo propicio para viajar a lugares exóticos y más calurosos y por tanto, los riesgos relacionados con las picaduras se van a agravar.

Aunque no solo debemos extremar precauciones en esas zonas, si no también en las costas y áreas montañosas del interior, ya que estos insectos proliferan en ambientes húmedos y cálidos.

¿Qué podemos hacer?

  • Evitar determinadas zonas: jardines en flor, vertederos o cubos de basura y balsas de agua.

¡Recuerda vaciar a menudo las piscinas de plástico hinchable y el agua     de los platos de las macetas!

  • ¡Atención a los perfumes!: evitar los olores dulces y los jabones con perfume. También hay que tener cuidado con los aerosoles para el pelo.
  • Cuidado con la hora: Evita en lo posible, el amanecer y al anochecer, ya que son los momentos preferidos por estos insectos.
  • Buena higiene personal: Ya hemos comentado cómo les atraen el sudor y el olor a “queso”.
  • Aléjate de la luz: si tienes la ventana abierta, mantén la luz apagada. Si estás en una terraza o al exterior sepárate de la luz. Los mosquitos se sienten muy atraídos por ella.
  • Conviértete en “momia”: Es decir, usa ropa que cubra toda la piel; manga larga, pantalones largos y calcetines. Mejor si son de algodón y evita los colores oscuros y brillantes.

Si la ropa estaba tendida, ¡recuerda sacudirla antes de ponértela!

  • Aire fresquito: como hemos visto estos insectos prefieren el calor, por   lo que el aire acondicionado o los ventiladores te ayudaran a alejarlos.
  • Utilizar mosquiteras: realmente útiles y prácticas cuando las colocas en las ventanas. De otra manera, en la cama o cuna, fijándolas bajo el colchón. ¡Asegúrate de que no están rotas!
  • Uso adecuado de repelentes: hablaremos de ellos en un momento.

En cuanto a las medusas:

     – No bañarse cuando hay bandera roja.

     – No tocar las medusas muertas o los fragmentos de ellas.

     – Para bucear, llevar el cuerpo cubierto con traje de neopreno.

     – Utilizar repelentes.

  1. Repelentes, ¿químicos o naturales?

En España, donde los mosquitos no son vectores de enfermedades, la elección de un repelente químico o natural, para una persona que no es alérgica, solo supone el riesgo de acabar con una picadura de más. Sin embargo, si tenemos que elegir un repelente para viajar a países donde la picadura de los insectos puede tener graves consecuencias, debemos ser más rigurosos.

Aunque lo natural esté de moda, los repelentes a base de citronella, limón o eucalipto, no son tan eficaces como los tradicionales DEET (Relec© o Goibi©), Icaridin (Aután©) o el IR3535 (presente en Goibi infantil©, Cusitrin infantil©, Relec infantil© o MItodermo©).

Aunque hay algunos estudios que muestran que concentraciones elevadas de ciertos aceites esenciales; citrodiol, pueden ser tan eficaces como las del DEET, su tiempo de acción es mucho menor y habría que aplicarlos con más frecuencia.

Esto no quiere decir que lo natural no funcione, pero hasta ahora, para la OMS, los repelentes de elección son los sintéticos que con un uso normal no presentan ningún riesgo para la salud, ni siquiera para la de los más pequeños.

La concentración de la sustancia, es muy importante. Así, para estancias en zonas tropicales o de alto riesgo, debemos buscar una concentración de DEET mayor al 45%, pero en general, para pasear por el puerto o una cenita en la montaña con una protección en torno al 20% suele ser suficiente.

Resumiendo:

  • Para niños menores de 1 año, durante el embarazo y la lactancia; mejor citronella.
  • Niños entre 1 y 2 años ; IR3535.
  • Mayores de 2 años en adelante, el DEET
  • Sensibles a los químicos o amantes de lo “bio”; Citriodiol.

¿Y para las medusas?

Existen productos que aplicados sobre la piel hacen que los tentáculos resbalen e impiden la acción urticante. Una crema solar que además de protegernos del sol lleva un plancton que paraliza el resorte que inyecta el veneno.

Tiene una eficacia del 85% y es activa frente a todas las medusas. Fotoprotector Isdín contra Medusas© en la versión niños y adultos.

  1. ¿Pueden ser letales?

En general, estas picaduras o contactos con medusas, no pasan de ocasionar molestias más o menos importantes en la zona de la picadura o roce.

Solo cuando afectan a zonas como boca, nariz u ojos son más peligrosas ya que al hincharse pueden dificultar la respiración o afectar a la visión.

Las personas con alergia a algunas de las sustancias que inyectan estos insectos o medusas, si que pueden tener reacciones graves que pongan en riesgo su vida.

Estas suelen ser muy rápidas e inmediatas a la picadura o contacto.

Por esto, las personas alérgicas a estas sustancias, deberían llevar un autoinyector de adrenalina consigo.

  1. ¿Y si nos han picado ya?

– No rascar ni frotar la zona afectada, sobretodo en el caso de las medusas.

– Lavar la picadura : Insectos: con agua y jabón.

Medusas: con agua salada (recordemos que el agua dulce      libera las toxinas urticantes).

– Aplicar frío local, evitando el contacto directo con la piel.

La mayoría de las molestias tienden a desaparecer en unos días, aunque algunas pueden prolongarse semanas.

Si se observan signos como: enrojecimiento generalizado, picor en ojos, palmas y plantas, dificultad para respirar, náuseas o malestar generalizado, acudir al centro médico más cercano de forma urgente.