Padres primerizos: 10 respuestas

Al comenzar a preparar este artículo para los padres primerizos, he revivido un recuerdo de bastantes años atrás, más de lo que a mí me gustaría, y no he podido evitar que la sonrisa aflorase a mi rostro…

Su pie sujetaba la puerta del ascensor dándome paso mientras el resto de su cuerpo aseguraba en un milimetrado equilibrio; mi bolsa de viaje, el neceser del bebé y su bolsa, el paquete de pañales recién comprado en la farmacia de enfrente, el armazón del cochecito plegado y el capazo del que habíamos sacado a nuestro primer hijo, para que yo lo pudiera llevar en los brazos.
No me preguntéis cómo, pero tras salir del ascensor mi marido ya había abierto la puerta de nuestra casa, de manera que cruzamos triunfales el umbral.
¡Ya estábamos en casa con nuestro tierno bebé!
Por fin, había llegado el día con el que habíamos estado soñando durante nueve largos meses…
Atrás quedaba el parto, los días de hospital y el apoyo y atención sanitarias. A partir de ahora caminábamos solos, todo pasaba a ser de nuestra responsabilidad.
Por un instante, el tiempo se paró y nuestras miradas se buscaron…Y emocionados a la par que aterrados, exclamamos al unísono:
– Y ahora… ¿qué?

Pues, a partir de ese momento… comienza una nueva vida para todos.
Cada niño es diferente y cada familia también, os toca conocerle, saber por qué llora, cuándo tiene hambre o sueño… y a él adaptarse a un medio totalmente desconocido.
Cuidar de un recién nacido, por muy sencillo que parezca consume una cantidad astronómica de tiempo y esfuerzo, y es posible que algunas veces, no podáis realizar, ni siquiera, alguna de vuestras propias necesidades básicas, como por ejemplo ducharos o dormir.

No os voy a engañar, será sin duda, una etapa muy difícil, sobre todo si sois padres primerizos.
Pero solo necesitareis tiempo y paciencia para conoceros y adaptaros. Ya veréis como transcurridas unas semanas empezareis a acostumbraros y cuando menos os deis cuenta, recordaréis estos días como un sueño lejano…
¿He dicho yo todo esto?
Uf, creo que me estoy haciendo vieja… ja, ja, ja.

Ya ha quedado patente la sensación de desorientación e inestabilidad que se vive, sobre todo, cuando somos padres primerizos. Y también ha quedado claro que la paciencia y el tiempo se encargaran de poner cada cosa en su sitio…
¿Pero mientras tanto?
Mientras tanto, te surgirán un millón de dudas que irás resolviendo por la propia experiencia o al consultarlas con otra madre o con tu pediatra.
Hoy he recogido aquí las dudas más frecuentes, para contestarlas…

Las 10 preguntas más frecuentes de los padres primerizos:

1. Se está “despellejando”, ¿es normal?
El recién nacido ha estado viviendo durante nueve meses en un medio acuoso, el líquido amniótico, y ahora su piel debe adaptarse a un medio mucho más seco, de ahí que se descame.
Es normal, solo tienes que mantenerla hidratada aplicándole una crema hidratante varias veces al día.
Un chorrito de aceite corporal infantil en el agua del baño también te ayudará.

2. ¿Se va a quedar así de amarillo?
Muchos padres se asustan cuando los recién nacidos muestran un color amarillento en su piel, mucosas y escleróticas (parte blanca del ojo). Esto se llama ictericia fisiológica. Es inofensiva y más evidente entre el 2º y 4º días. Generalmente, desaparece al cabo de 2 semanas y no causa ningún problema.
Una buena lactancia y la exposición del niño a la luz solar son suficientes para solucionar el problema.
Colócalo en su cuna o coche de paseo, en un ambiente cálido y con ropa ligera, cerca de la ventana por la que más luz entre.
¡Ojo! a la luz. ¡No al sol directamente!

3.Tiene mucho hipo y estornudos.
El hipo en el bebé, suele ser debido a la inmadurez del sistema nervioso que al no controlar de forma adecuada el diafragma (un músculo que está en la base de nuestros pulmones) provoca en él contracciones involuntarias. Estas, desencadenan a su vez, un cierre rápido de las cuerdas vocales que genera el típico “¡hip!”, que se repite con cada contracción.
Un 80% aproximadamente, de los bebés recién nacidos tiene hipo.
Es inofensivo, no duele ni le genera molestias y no requiere tratamiento. Desaparece tan repentinamente como surge.
Su frecuencia va disminuyendo a partir de los 4 o 6 meses de edad.
Hasta ese momento, para aliviar tu inquietud, puedes darle un poco de agua o leche, cambiarle de postura o recostarle sobre tu hombro y darle unos ligeros golpecitos en la espalda.
En cuanto a los estornudos, si no van acompañados de fiebre o síntomas de malestar, tranquilidad. Responden a una reacción típica de los neonatos y no significa que estén resfriados.
Se trata más bien, de un acto reflejo encaminado a despejar sus fosas nasales.

4. ¿Tendrá frío o calor?
En general, si el bebé es muy pequeño suele tener las manitas y los pies frescos (no helados), porque su sistema de termorregulación no es bueno y prefiere mantener calientes las zonas vitales de su cuerpo.
Entonces… ¿a qué temperatura debo tener la casa?
Habrá que buscar aquella que resulte confortable para todos (padres y recién nacido), y que vendrá a ser un poco menos de lo que dice la mamá y un poco más de lo que a papá le gustaría…
De todas maneras, siempre puedes tocarle la nuca: si está húmeda es que le has abrigado mucho o tiene calor; si no, has acertado.
Como veis, el eterno problema de la temperatura en el trabajo ya comienza en la tierna infancia…

5. ¿Puedo sacarle a pasear?
Salvo que el estado físico de alguno (recién nacido o padres) lo impida, vuestro bebé debe pasear desde el primer día.
Evidentemente, siempre y cuando las temperaturas no sean extremas, no llueva mucho o haga viento.
Un buen paseo en las horas templadas del día, te proporcionará energía, mejorará tu ánimo y quitará importancia a los “compromisos”.

6. ¿Puedo darle el chupete?
Los estudios más recientes asignan al chupete un efecto protector contra la temida muerte súbita del lactante (SMSL).
Además, todos conocemos el efecto placentero que ejerce sobre el recién nacido, amén de tranquilizarle, consolarle y hacer que se sienta acompañado.
Algunos niños que no tienen chupete, suelen utilizar como sustituto uno de sus propios dedos, lo que a la larga suele provocar deformaciones en el paladar, los dientes y su falange, sobre todo, teniendo en cuenta que es más difícil de abandonar (no puedes hacerlo desaparecer). Por eso, si ves que recurre a él muy a menudo, es preferible que se lo cambies por el chupete.

Solo 5 consideraciones para los padres primerizos:
– Los recién nacidos con lactancia materna; ofrecer el chupete cuando la lactancia materna ya esté instaurada (tras el 1º mes de vida) sin ningún miedo a que disminuya la duración de la lactancia. Los estudios más recientes han descartado ese problema.
– Los recién nacidos con lactancia artificial ofrecerlo desde el 1º día. Para disminuir el SMSL.
– No mojar el chupete en azúcar, miel u otra sustancia azucarada.
– Una vez se tranquilice o se duerma, no es necesario dejárselo puesto.
– Comenzar su retirada entre los 12 y 18 meses. El SMSL es excepcional a partir de esta edad.

7. ¿Ve algo?
Nada más llegar al mundo, el bebé ya puede ver, y aunque su sistema visual es muy básico puede fijar la mirada e incluso reconoceros. Esas primeras miradas son inolvidables, repletas de emociones y ganas de descubrirse mutuamente.
Su agudeza visual es mínima, de 0,5 sobre 10, y su campo visual es de unos 40 grados, frente a los 180 de los adultos.
Tampoco percibe los contornos con claridad, ve borroso los contrastes de luces y sombras, no distingue los colores (su mundo es en blanco y negro) y solamente enfoca bien los objetos situados a 20 o 25 cm de su cara; curiosamente, la distancia entre sus ojos y los de quien le acurruca contra su pecho.
Pasarán algunos meses antes de que pueda ver como un adulto. De forma gradual, percibirá cada vez más cosas: colores, detalles, etc., lo cual cambiará muchas cosas de su comprensión del mundo.

8. ¡Hace ruidos extraños al respirar!
La respiración del recién nacido puede ir acompañada de unos sonidos un tanto especiales, como ronroneos, lo cual lleva a los padres a pensar que su pequeño está resfriado.
No tiene por qué ser así.
Generalmente, los ruidos que hace el bebé al respirar son debidos a que su cavidad nasal es tan diminuta, que cuando el aire pasa por ella, origina una especie de turbulencias fácilmente audibles.
Si, además, tiene restos de leche en las fosas nasales o algún moco, el “ruidito” está asegurado.
Limpiarle las fosas nasales con suero fisiológico mejorará la “música”.

9. ¿Tengo que darle agua?
Los bebés que toman solo pecho o biberón correctamente preparado, no necesitan agua complementaria.
Cuando pierden líquidos, es decir, tienen diarrea, vómitos, fiebre alta o están sometidos a las altas temperaturas del verano, es cuando debemos darles de beber.
Pero, ¿qué tipo de agua es la adecuada?
Pues, cualquier agua de consumo humano, ya sea agua corriente del grifo o agua embotellada.
Si donde vives, el agua del grifo es apta para el consumo humano, puede usarse directamente sin necesidad de hervirla.
Con el sistema de cloración, el agua queda libre de bacterias y virus en un 99,9% y el uso del ultra-filtrado garantiza también que el agua esté libre de parásitos.
En España, las leyes no obligan a una determinación sistemática de parásitos, por eso algunos autores recomiendan hervir el agua en menores de 6 meses, si no sabes si en tu localidad se lleva a cabo el ultra-filtrado.
En caso de utilizar agua envasada, se debe elegir siempre una de mineralización débil. Ésta no hace falta hervirla.

10. ¡Se asusta mucho!
Los niños menores de 1 mes presentan sobresaltos fáciles con el menor estímulo. A veces, incluso tiemblan sin motivos aparentes. Esto suele ser motivo de numerosas consultas por parte de los padres primerizos.
La mayoría de las veces, se deben a la inmadurez de su sistema nervioso y al acomodamiento a un medio aéreo.
A medida que van pasando los meses, estos movimientos son más suaves y menos llamativos.
Para los sobresaltos por ruidos externos, debes utilizar el sentido común y evitar los ruidos y voces estridentes.
Para los ruidos de fondo, una buena regla general a seguir es: si puedes hablar sin chillar por encima del sonido ambiente, éste no debería dañar el oído del niño.

Ser padres es una de las experiencias más bonitas de la vida, pero a la vez es también una de las más duras, sobre todo si eres primerizo…
¡¡Paciencia y ánimo!!