¡Gripe, has vuelto!

La epidemia de la gripe ha llegado junto a la lluvia, el viento y sobre todo las bajas temperaturas.
La llegada del invierno, significa también para el resto de los mortales la llegada de la gripe.
Lo que confirmaron los medios de comunicación y el Ministerio de Sanidad hace unos 10 días, es un hecho: la gripe vive entre nosotros.

Aunque puede presentarse en el transcurso del otoño o del invierno, desde hace unas cuantas temporadas viene apareciendo en el mes de febrero, y este año, tampoco iba a ser diferente.
Es algo que desde las consultas de pediatría ya sospechábamos 20 días atrás. La población infantil es la primera en afectarse por la gripe, presentando síntomas semejantes a los del adulto, pero con fiebres más altas y persistentes (5 o 6 días) y menor quebrantamiento del estado general… Si a esto, añadimos el comentario de los padres y profesores sobre el elevado número de escolares que estaban faltando a clase por enfermedad, y la brusca entrada del frío, es fácil que las sospechas que teníamos fueran confirmadas un breve tiempo después…

Precisamente estaba yo pensando en ello cuando el sábado, me animé a “meterle mano“ al montón de revistas acumuladas entre los estantes de la librería y al ojearlas para decidir su destino, me encontré con un artículo que hablaba sobre la historia de la gripe.
Me sorprendió averiguar que civilizaciones tan antiguas como la Egipcia, la Maya o la Azteca recogían distintos tipos de cuidados para luchar o prevenir esta enfermedad que, ya entonces, consideraban muy importante.
Fue curioso leer, entre otras cosas, que estas últimas culturas recomendaban una mezcla de chile, miel y tabaco, como uno de los remedios más efectivos.
Todo esto me hizo recordar lo mal que lo pasamos con la dichosa gripe, y cuántos presos de las circunstancias, han creído haberla contraído, no siendo así.

La gripe estacional es una infección vírica aguda causada por el virus gripal Influenza que circula por todo el mundo y que se transmite fácilmente de una persona a otra.
Hay tres tipos de gripe estacional: A, B y C.
Los virus gripales de tipo A se clasifican en subtipos en función de las diferentes combinaciones de dos proteínas de la superficie del virus (H y N). Entre los muchos subtipos de virus gripales A, en la actualidad están circulando en el ser humano virus de los subtipos A (H1N1) y A (H3N2).
Los casos de gripe C son mucho menos frecuentes que los de gripe A o B, y es por ello que en las vacunas contra la gripe estacional sólo se incluyen virus de los tipos A y B.

El virus de la gripe se transmite fundamentalmente a través de las vías respiratorias, mucosa bucal o las conjuntivas; por contacto directo con un enfermo o material contaminado y mediante las gotitas respiratorias liberadas al hablar, toser o estornudar.
Comienza 1 día antes del inicio de los síntomas en la persona afectada hasta 5-7 días después, por esto se propaga con tanta rapidez.

Y ¿cómo ditinguir la gripe de un catarro?

Este esquema te puede ayudar a aclarar la cuestión.

tabla bien

La enfermedad suele evolucionar sin problemas hacia la curación en unos 7 a 10 días, aunque en algunos casos la tos y el malestar general se pueden prolongar durante 1 o 2 semanas más.
Pero lo más importante es, qué podemos hacer para prevenirla.

Claves para escapar de la gripe

La forma más eficaz de prevenir la gripe y sus consecuencias graves es la vacunación.
Hace más de 60 años que se vienen utilizando vacunas seguras y eficaces. En los adultos sanos la vacunación antigripal puede proporcionar una protección razonable. En los ancianos puede ser menos efectiva para prevenir la enfermedad, pero aun así reduce su gravedad y la incidencia de complicaciones y muertes.
La vacunación contra la gripe es más eficaz cuando hay una buena concordancia entre los virus de la vacuna y los virus circulantes. Los virus de la gripe sufren cambios constantes, y la Red Mundial de Vigilancia de la Gripe, (una alianza de Centros Nacionales de Gripe de todo el mundo) vigila los virus gripales circulantes en el ser humano.
La OMS y sus asociados vigilan la gripe a escala mundial, recomiendan cada año una vacuna cuya composición va dirigida hacia las tres cepas más representativas que estén circulando entonces (dos veces al año), y prestan apoyo a los Estados Miembros en la elaboración de estrategias de prevención y control.

Pero además de vacunarse, es esencial:
Lavarse las manos, despacio y a conciencia, sin que quede ninguna zona por limpiar.
Evitar tocarse la boca, nariz o los ojos; como hemos visto el virus penetra a través de las mucosas, y si hemos tocado una persona o superficie contaminadas y no nos hemos lavado las manos después, facilitamos el contagio.
Evitar las aglomeraciones y ambientes cargados, por la escasa ventilación y poca renovación del aire.
Aprender a estornudar o toser; para evitar que las gotas contaminen a otras personas, se debe utilizar un pañuelo desechable, y si no, el brazo, nunca las manos.

Y sobre todo recuerda…
Solo se puede mejorar los síntomas. No existe tratamiento específico.
¡El reposo, la paciencia y beber muchos líquidos, son la mejor solución!