Entrevista «detrás de la cámara» (9): Esperanza

Ayer, mientras terminaba de escribir esta entrevista, Esperanza me contestó a un WhatsApp con la grata noticia de que va mejorando. Esto me impulsó a publicar hoy este encuentro, que guardaba en la retaguardia, con la ilusión de que le sirva, junto al sol de nuevo reinante, como acicate en su recuperación.

Puede ser que os incorporéis hoy a esta sección, por lo que he de explicaros que se trata de una serie de encuentros que protagonizaran aquellas personas que al cruzarse en mi vida han dejado su huella en mi camino.
Son Gente de a pie, como tú y como yo. Con sus problemas, sus ilusiones, sus sueños y sus memorias… Gente que si cae, vuelve a levantarse con más fuerza. Esa Gente que para mí es importante porque desde detrás de la cámara, y con su granito de arena diario, hacen que el mundo siga girando y sea un poco mejor.
A través de una fugaz entrevista entre amigos, Esperanza, así como el resto de mis invitados, rasgará sus vestiduras para compartir contigo un cachito de su faceta más humana.
Con la ayuda de un sofisticado sistema aleatorio (la conocida “mano inocente”), extraigo para cada encuentro, diez papeletas de las 90 totales, en cada una de las cuales hay escrito un número. Cada cifra tiene asignada una pregunta concreta en una lista común. Con ellas elaboro una serie de 10 preguntas cortas que leo junto a mi entrevistado, y a las cuales él responde de forma breve, también.
Después podrán contestar a una Pregunta Plus o al juego Si yo te digo…, tú contestas…

Todo empezó cuando Esperanza y yo…

Nos vimos en el bar de enfrente del trabajo. Ella no sabía nada sobre mis recientes quehaceres, pensaba que solo se trataba de un piscolabis entre compañeras. Y así era, a medias…
Todavía recuerdo mi sorpresa cuando, entre sorbos de café, le confesé mi faceta literaria. Y cuando creí que me iba a decir que era una locura, me respondió muy segura: “Pues mira, no me lo imaginaba… pero ahora que lo dices, te pega. Sí, yo te veo perfectamente.”
Y claro… “me vine arriba” para todo lo que quedaba de tarde ¡ja, ja, ja!
Se mostró dispuesta a colaborar en mi “causa” enseguida, y entre preguntas y retazos de su historia, incluso me contó algún que otro acertijo, por si pudiese servirme.

Esperanza, es natural de Extremadura y, como a ella le gusta decir, aterrizó en Madrid, en plena adolescencia, por lo que vivió de lleno la famosa “movida madrileña”, de la que guarda numerosas anécdotas.
Hace 41 años que desarrolla su profesión de administrativa, ¡ahí es nada!… habiendo recorrido los sectores de la confección, Justicia y actualmente la sanidad.
Es una apasionada de la gente, los viajes y la naturaleza, y le hubiese gustado estudiar Historia del Arte, su asignatura pendiente.

1. ¿Cuándo lloraste por última vez?
—No recuerdo, debe hacer tiempo…

2. Esperanza ¿Cómo se llamaba tu osito de dormir?
— No tenía, ni osito ni ningún otro muñeco. No dormía con ningún peluche.

3. Siempre te alegra…
— El “buen rollo” de la gente.

4. ¿Dónde esconderías una jirafa en tu casa?
—En cualquier habitación sacando la cabeza por la ventana.

5. ¿Te desatas los zapatos antes de quitártelos?
—Sí, sí. Siempre.

6. ¿Cuál es el hábito saludable que te resulta más difícil de cumplir?
—Tengo pocos vicios… pero creo que dejar de fumar.

7. ¿Cuál ha sido la última mentira que has contado, Esperanza?
—Hum… Te puedo decir que ha sido esta tarde, pero no cuál ha sido. Je, je.

8. Si tuvieras la atención del mundo entero durante 30 segundos, ¿qué dirías?
— Hola ¿Cómo estáis? ¿Sois felices? Entonces… yo también lo soy.

9. Tu amor platónico es…
—Joan Manuel Serrat.

10. Un libro para tus vacaciones.
—Momo. Volvería a leerlo, me parece una historia muy dulce.

PREGUNTA “PLUS”: Elige una opción:

a) Hacerme una pregunta a mí.
b) Proponer una pregunta al próximo entrevistado.
c) Hacerte una pregunta a ti mismo, y contestarla, claro está.

Esperanza elige la opción c: ¿Cuál es tu defecto más irritante?
—Decididamente la “vaguería”. Me da rabia no hacer, a veces, lo que me gustaría solo por vagancia en ese momento. Luego lo pienso y me encorajino conmigo misma, brrr…

¡Gracias por tu colaboración y desde aquí te envío mucho ánimo y un fuerte abrazo para que termines de recuperarte muy pronto! 🙂