Color en la comida: 10 razones para usarlo

Ella intuía la importancia del color en la comida. No era médico, ni nutricionista y no había terminado sus estudios básicos, pero ni falta que le hacía. La experiencia de los años y una cultura trasmitida de generación en generación le sobraban para imponer sus consejos.
— ¡Niña, hay que comer de todo…y de postre fruta! – Solía decirme, mientras yo apartaba de la comida cuantas cosas verdes encontraba haciendo muecas de asco con la cara.

Y como en casi todo… mi abuela tenía razón.

Con la edad y los estudios he podido constatar que una alimentación variada es clave para aportar a nuestro organismo todo lo que necesita para un buen desarrollo y funcionamiento.
He podido darme cuenta de que la naturaleza es tan sabia que decidió clasificar sus creaciones (FRUTAS Y VERDURAS) por colores atribuyendo a cada una, como veremos más adelante, características especiales y beneficiosas para nuestra salud.

¿Qué tal si conocemos mejor esos colores?

10 razones para darle color a la comida

1. Los fitoquímicos.

Todos los alimentos con color natural como las frutas, verduras y cereales, además de ser ricos en fibras, vitaminas y minerales, contienen lo que se conoce con el nombre de fotoquímicos.

¿Qué son y para qué sirven?

Son potentes y complejas sustancias orgánicas que se encuentran en cantidades muy pequeñas solo en el reino vegetal (frutas, verduras, cereales y legumbres).
Han sido descubiertos en los últimos años, y aún quedan miles por investigar.
Aunque no son nutrientes (no son esenciales para el organismo y su carencia no produce enfermedades), si son responsables del poder curativo de los alimentos vegetales. Son:
Antioxidantes; protegiendo nuestras células contra el daño oxidativo ejerciendo una acción preventiva y curativa.
Tienen Acción hormonal; imitando determinadas hormonas o estimulando determinadas enzimas ayudan a reducir el riesgo o los síntomas de determinadas enfermedades.
Interfieren con la replicación de ADN; por lo que actúan sobre algunas células cancerosas.
• Tiene efecto antibacteriano.
Fortalecen la inmunidad.

2. “La comida entra por los ojos”

Está probado que los colores son capaces de influir en las emociones y en los reflejos sensoriales de las personas.
Solo tenemos que trasladarnos al mundo de la comunicación para comprobar cómo la publicidad maneja los colores para disuadir o potenciar las bondades de un determinado producto trasmitiendo la sensación de frío, apetencia, limpieza…

Pero… ¿hasta qué punto el color influye en la elección de la comida?

Creo que el ejemplo más evidente lo tenemos en el mercado de las golosinas.
¿Nunca has sentido la necesidad irresistible de comerte una de ellas sin ni siquiera haberla probado?
Esa es la mejor prueba para concienciarse del poder atrayente de los colores.
Pues bien, varias universidades como; la universidad australiana de Western Sydney o la universidad Federal dos Vales do Jerquitinhonha e Mucura, en Brasil, entre otras, se han hecho la misma pregunta investigando sobre la influencia del color y el sabor en la aceptación o rechazo de los alimentos.
De entre los resultados, me ha parecido curioso el dato sobre cómo la edad influye en la elección del color. Así:
* De 1 a 10 años: se prefiere el color rojo. Por lo que alimentos como; fresas sandía, tomate, pimiento… tienen más aceptación.
* De 10 a 20 años: el color preferido es el naranja.
* De 20 a 30 años: se baraja el color amarillo.
* De 30 a 40 años: el color más escogido es el verde.
* De 40 a 50 años: se elige el color azul.
* De 50 a 60 años: el color más aceptado es el lila.

3. El poder del blanco

Las frutas y verduras blancas o crema tienen acción antibacteriana y poder antioxidante y ayudan a mantener niveles sanos de colesterol, la salud coronaria y también a luchar contra las alergias.
Además son ricos en potasio y mantienen la tensión a raya.
Pero, ¡ojo a los tonos grises o cremas!
La comida gris es… gris. Los alimentos de este color carecen de cualquier atractivo y suelen cerrar nuestro apetito al instante: es un poderoso inhibidor del apetito.
Ejemplos de alimentos blancos: ajo, cebolla, coliflor, champiñón, espárrago, nabo, plátano, melón, chirimoya, pera…
Contienen fotoquímicos como la alacina, quercetina y glucosinolatos.
Caso aparte, lo constituye la soja y sobretodo el tofu. Ricos en isoflavonas que mejoran las alteraciones pre y post-menopaúsicas, así como, protegen de la arteriosclerosis y osteoporosis.

4. Rojo corazón

Los alimentos rojos ayudan a la salud de la memoria, protegen el corazón, tienen poder antioxidante y protegen el tracto urinario de las infecciones y el cáncer de próstata.
Es un color pasional; eleva el ritmo respiratorio, aumenta la presión arterial y estimula nuestro apetito.
No falta en los platos de los chefs más prestigiosos.
En toda su escala de tonalidades hasta llegar al rosa, se asocia a dulces, así como a vinos y algunos licores.
Ejemplos de alimentos rojos: pimientos rojos, cebollas moradas, sandía, cereza, fresas, frambuesas, grosellas…
El grupo rojo contiene licopenos y antocianinas.

5. El verde mueve

Comer alimentos verdes nos ayuda a disminuir el riesgo de malformaciones fetales por su alto contenido en ácido fólico, a mantener los dientes, huesos y vista fuertes y a protegernos del cáncer digestivo.
Éste es el color que generalmente se relaciona más con la naturaleza y uno de los emblemas de la vida sana, ya que, en general, los alimentos verdes son saludables.
Tiene el poder de estimular nuestro apetito, sobre todo si lo combinas con otros colores, como el rojo.
Las acelgas, espinacas, guisantes, calabacín, lechuga, brócoli, alcachofas, uvas y manzanas verdes, kiwi, aguacate…son algunos de los alimentos que poseen este color.
Entre otros, posee el fotoquímico llamado luteína.
Aparte dejo uno de los alimentos “estrella”, la aceituna y su rico aceite de oliva, base de la cocina mediterránea, pues pienso dedicar otro artículo a este tema.

6. Naranja vitalizante

En general los alimentos de color anaranjado o amarillo brillante aportan beneficios a la vista (previenen la degeneración de la mácula), tienen poder antioxidante, por lo que previene el cáncer (pulmón), y además protegen la piel de la radiación ultravioleta y estimulan el sistema inmune.
Se le considera un color activador del organismo; aumenta el suministro de oxígeno al cerebro y estimula la actividad mental.
Ten en cuenta, que el amarillo constituye un captador de atención por excelencia. Este color suele asociarse con la luz solar o con las flores primaverales, por ello, el amarillo nos proporciona alegría y vitalidad.
Es un potente estimulante del apetito.
Pertenecen a este grupo, entre otros: el limón, la piña, la naranja, la mandarina, el mango, la papaya, calabaza, zanahoria…
Son ricos en fotoquímicos del tipo; betacarotenos, luteína y esotiocianato.

7. Azul joven y artista.

Los vegetales de color azul o morado son los responsables de tonificar la circulación venosa, neutralizar los radicales libres rejuveneciéndonos y velan por el buen funcionamiento de las vías urinarias.
Y encima, ¡mejoran los procesos creativos y la memoria!
El azul nos trasmite tranquilidad y calma; por ello es supresor del apetito.
¡Una curiosidad!; algunos expertos, recomiendan instalar una luz azul en el refrigerador cuando estamos a dieta para reducir nuestros impulsos de comer.
Una mención aparte son las tonalidades hacia el turquesa, que al evocar las aguas marinas nos invita a zambullirnos en él.
Entre ellos se encuentran: arándanos, moras, uvas negras, grosellas, ciruelas, higos morados, col morada, berenjenas, lombarda, remolacha…
Poseen abundantes antocianinas.

8. Equilibrante Marrón

Los alimentos de este color mejoran el funcionamiento del intestino, previenen el cáncer (colón y páncreas) y ayudan a mantener el equilibrio de los niveles de glucosa en sangre, asimismo, cuidan el sistema nervioso y la salud de la piel.
El color marrón se asocia a sabores y aromas intensos como el café y el cacao, pero también, a lo que ya te estarás imaginando; los excrementos.
Los niños suelen tender a él por su asociación al chocolate.
Son muy energizantes, por lo que conviene consumirlos en cantidades moderadas, a excepción de aquellas personas que tengan un alto rendimiento físico o mental.
Entre ellos; las nueces, las almendras, las algarrobas, las lentejas, la harina integral, el germen de avena y el café y el cacao, antes mencionados.
Contienen fenoles y lignanos.

9. “¡No quiero!”

Para evitar que nos pase con nuestros niños, lo que a nuestras madres y abuelas con nosotros, hay que intentar educar su apetito con naturalidad, en la mayor gama posible de alimentos y poner en práctica, los trucos y estrategias que tenemos a nuestro alcance.
• Aplica la estrategia de “las golosinas”. ¡Dale color!
• Combina los colores para evitar la monotonía. ¡Abónate al plato combinado!
• Intenta no trasmitir nuestras manías o aversiones.
Evita mezclar con otros alimentos, aquellos de un determinado color que han sido rechazados; es más sensato ofrecerles estos alimentos de forma separada, en distintos momentos y distintos días, para evitar que trasladen su rechazo al resto del plato.
No los fuerces a probarlos, más bien invítales o incluso repártelos, como por casualidad, en lugares estratégicos y a su alcance.
¡Descubrir cosas nuevas y escondidas es más atrayente!
• Ármate de paciencia y no tires la toalla. El sentido del gusto madura con el niño, solo hay que darle tiempo.
• No olvides que cada niño es único, y tendrá, por tanto, también sus gustos particulares.

10. ¡Más color, más vida!

Una alimentación equilibrada debe seguir las orientaciones de la pirámide nutricional y aportar 2 raciones de verduras y 3 piezas de fruta diarias.
Y cuantos más colores mezclemos, más completa y vital será nuestra comida, sobre todo, si la aderezamos con el verde intenso del aceite de oliva.
Si además, añadimos un grato paseo de 1 hora y una placentera siesta entre algunas otras “cosillas”, estaremos practicando el beneficioso Estilo de Vida Mediterráneo… de nuestros antecesores.

¡¡¡Qué pioneras fueron nuestras abuelas!!!